AFRODISÍACOS: OSTRAS

Ostras
Se puede decir que el marisco es el afrodisíaco
por excelencia y la ostra su máximo exponente. Sus poderes afrodisíacos
se notan más si se toman crudas. Además de aportar un buen número de
proteínas y vitaminas nos aporta unos altos niveles de zinc causante de
que se eleve la producción de testosterona y estrógenos.
A los alimentos extraídos del mar se les considera, en general,
excitantes precisamente porque de la espuma del mar surgió la diosa del
amor, Afrodita, cuando el dios Cronos
mató y castró a su padre y arrojó sus genitales al océano. Su poder
reside en tantos aspectos que se puede justificar desde varios planos:
“La tendencia más fuerte es la visión morfométrica del sexo, es decir,
por la forma. En el caso de las otras, las almejas e incluso los
mejillones, porque recuerdan al órgano sexual femenino, como el plátano o
los espárragos al masculino”, explica el nutricionista José Mataix,
catedrático en Fisiología y director del Instituto de Nutrición de la
Universidad de Granada.


El mítico Casanova utilizaba
las ostras como estrategia de seducción, comiéndolas directamente de la
boca de sus amantes, lo que añade otro componente erótico: la manera de
tomarlas, probablemente más seductora que el molusco en sí mismo.

Pero
la efectividad del marisco se debe también a su aporte energético al
organismo, por su alto contenido en zinc, mineral fundamental para la
creación de testosterona y estrógenos, y necesario para el buen
desarrollo de los órganos reproductores, el buen funcionamiento de la
próstata y la producción de esperma.

Otro aspecto insoslayable es el valor afrodisiaco de las ostras por lo que representan en cuanto a lujo, a excepción. Por lo mismo, hay quien atribuye estos valores estimulantes también al caviar.

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